
La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, participó hoy en el foro sobre ‘Demografía y pensiones’ del Instituto EY Talento e Innovación, donde analizó el impacto del envejecimiento de la población en las finanzas públicas, uno de los principales retos para las cuentas en los próximos años.
La presidenta comenzó subrayando la relevancia de la demografía como factor determinante de la sostenibilidad fiscal a medio y largo plazo. Según sus palabras, la demografía, sujeta a cambios muy significativos en los últimos tiempos, incide en el crecimiento económico y en todos los componentes de las finanzas públicas: los ingresos, los gastos y la deuda.
Por eso la AIReF, que vela por la sostenibilidad de las finanzas públicas, incorpora de forma estructural la dimensión demográfica en sus análisis y realiza sus propias previsiones desde 2018, con el objetivo de garantizar la consistencia interna de sus previsiones macroeconómicas y fiscales de largo plazo.
Más población, pero más envejecida
Las últimas proyecciones demográficas de la AIReF, publicadas recientemente el pasado año, apuntan a un aumento de la población total por encima de los 52 millones de personas en 2050, impulsado por el incremento de la longevidad y las migraciones netas exteriores. No obstante, este crecimiento irá acompañado de un envejecimiento de la población, que llevará a la tasa de dependencia a prácticamente duplicarse en 2050, situándose por debajo de 1,4 personas en edad de trabajar por cada persona inactiva.
La población en edad de trabajar alcanzará un máximo en torno a 2029 y disminuirá posteriormente, sin que la inmigración sea suficiente para compensar este descenso. Aunque se prevé un aumento de las tasas de participación de las mujeres y de las personas mayores de 60 años, estos incrementos no lograrán neutralizar el impacto negativo del envejecimiento.
Implicaciones macroeconómicas y fiscales
En este contexto, Cristina Herrero aseguró que la contribución del factor trabajo al crecimiento tenderá a reducirse, lo que refuerza la necesidad de que la productividad asuma un papel central. La AIReF proyecta que el crecimiento potencial de la economía española tenderá al 1,3% a largo plazo, sustentado en un aumento de la productividad del 1,1% de media, superior al observado en las últimas décadas. Según la presidenta, la materialización de este crecimiento es uno de los principales retos de la política económica y la sostenibilidad.
Desde el punto de vista fiscal, señaló que el envejecimiento de la población ejercerá una presión creciente sobre el gasto público, especialmente en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración, en un contexto en el que los ingresos crecerán de forma más moderada. A políticas constantes, esta dinámica incrementa los riesgos para el déficit y la deuda pública a largo plazo, al confluir el aumento inercial del gasto con un entorno de menor crecimiento potencial y un mayor peso de los intereses.
Necesidad de planificación y evaluación
En este escenario, la presidenta subrayó que afrontar el reto demográfico exige combinar rigor presupuestario con políticas que favorezcan el crecimiento económico. Para ello, destacó la necesidad de avanzar en una planificación presupuestaria creíble, adaptar el marco fiscal nacional al nuevo marco europeo y reforzar la evaluación de las políticas públicas. Según indicó, la elevada incertidumbre internacional y las debilidades económicas e institucionales no impedirán que estos retos estructurales se hagan cada vez más visibles, por lo que resulta imprescindible anticiparlos y priorizar los compromisos de gasto a medio y largo plazo.