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AIReF

“Nuestra misión es garantizar el cumplimiento efectivo del principio de sostenibilidad financiera por las Administraciones Públicas“

¿Puede la AIReF recibir instrucciones?

Comité Directivo de la AIReF

La respuesta es clara: no. Si hay algo que distingue a la AIReF de otros organismos y entidades públicas es, precisamente, su independencia. Así lo exigen los principios de la OCDE para las instituciones fiscales. 

Aunque somos lo que se denomina una “Autoridad Administrativa Independiente” (AAI) vinculada al Ministerio de Hacienda, no funcionamos como un ministerio. Compartimos normas básicas en materia de  recursos de humanos o contratación. Pero ahí termina todo nuestro parecido con ellos. La principal característica de la AIReF es que no recibe ni puede solicitar instrucciones de ministros, altos cargos, ni de ningún empleado público. Así lo establecen de manera tajante nuestra normativa nacional y comunitaria, y así es en la práctica.

Pero no solo somos independientes del sector público y de los responsables políticos, también lo somos del sector privado. La AIReF no defiende intereses particulares de ningún sector, organización, actividad o empresa. Somos una institución neutral y sin sesgos.

¿Por qué la independencia es tan importante?

Porque nuestra misión solo tiene sentido si se ejerce desde una posición de absoluta independencia.

Supervisamos a la administración central, las comunidades autónomas y las corporaciones locales.

Valoramos sus previsiones económicas y fiscales.

Evaluamos políticas públicas concretas para determinar, entre otros aspectos, si son eficaces.

¿Tendría sentido que el árbitro de un partido de fútbol siguiera instrucciones de uno de los equipos? Sería inaceptable. De la misma forma, si quienes gestionan el presupuesto y las políticas públicas pudieran influir en quienes las supervisan y evalúan, la credibilidad se vería seriamente comprometida. No se puede ser juez y parte.

Los pilares de nuestra independencia 

Nuestra independencia está garantizada por Ley. Y, además de la prohibición expresa de recibir y solicitar instrucciones, hay otros dos aspectos clave:

Autonomía financiera

Contamos con financiación propia a través de una tasa, por lo que no dependemos de los fondos de las Administraciones a las que supervisamos.

Independencia de la presidencia:

El nombramiento de la presidencia exige un perfil altamente cualificado, un amplio respaldo parlamentario, y está desligado del ciclo político. El mandato de 6 años no es  renovable y las causas de cese están tasadas.

Pero no basta con la ley. La independencia debe formar parte del ADN de la gestión diaria. Por eso, es uno de los tres principios rectores que guían nuestra actividad. En la práctica, actuamos siempre con neutralidad y objetividad. Y, cuando hemos considerado que nuestra independencia estaba en riesgo, no hemos dudado en acudir a los tribunales. Así hicimos para defender nuestro derecho de acceso a la información económico-financiera de las Administraciones Públicas.

Principios rectores

A la independencia se suman otros dos principios rectores que refuerzan nuestra actuación:

Independencia

Transparencia

Rendición de cuentas

Transparencia

Publicamos todos nuestros informes, metodologías y mantenemos comunicación directa con la ciudadanía. La visibilidad, previsibilidad y la claridad son la mejor garantía de la independencia. Nuestra página web, www.airef.es, es nuestra carta de presentación. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno nos ha considerado el organismo más transparente entre todos los reguladores y supervisores.

Informe Consejo de Transparencia y Buen Gobier

Rendición de cuentas

Va indisolublemente unida a la independencia. Nos sometemos a controles externos voluntarios. Contamos con un consejo asesor, comparecemos ante el Parlamento más allá de lo que exige nuestra normativa, reunimos a todos los grupos parlamentarios de forma simultánea en nuestra sede o nos sometemos a evaluaciones externas periódicas.

Cristina Herrero comparece en el Congreso de los Diputados

¿Hay margen de mejora?  

Sí, siempre. Lo hay para ampliar nuestra autonomía funcional. De hecho, en la última evaluación externa a la que nos sometimos  en 2024, se formularon varias recomendaciones con ese fin. Entre ellas:

Garantizar estabilidad en la financiación: no basta con contar con recursos propios, también es necesario un presupuesto de medio plazo.

Mayor autonomía en la gestión de recursos: por ejemplo, la posibilidad de decidir sobre nuestra plantilla, como sucede en el Tribunal de Cuentas.

Elementos clave para mejorar

Por otro lado, la independencia nunca puede darse por sentada. Las instituciones fiscales independientes podemos resultar incómodas para las administraciones. Por ello, consideramos necesarios dos elementos adicionales:

Un respaldo europeo firme y sin ambigüedades, como salvaguarda esencial de nuestra independencia.

Responsabilidad del Congreso para garantizar un liderazgo competente e independiente, con el mayor apoyo posible.

La unanimidad lograda en el nombramiento de la actual presidenta es un referente, y este compromiso volverá a ponerse a prueba pronto, con la elección del nuevo presidente para el periodo 2026-2032.

La independencia no es un capricho: es la condición indispensable para que nuestra labor tenga sentido, credibilidad y cuente con la confianza de la sociedad. La AIReF existe para velar, de manera imparcial, por la sostenibilidad de las cuentas públicas. Por ello, la independencia —y su percepción— constituye un objetivo irrenunciable para la AIReF.
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