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AIReF

“Nuestra misión es garantizar el cumplimiento efectivo del principio de sostenibilidad financiera por las Administraciones Públicas“

¿Existe gasto superfluo en España? ¿Cómo abordar la evaluación de políticas públicas?

Gasto superfluo

¿Se está gastando bien el dinero público?

Esta es una pregunta que cualquier ciudadano puede hacerse cuando escucha cifras millonarias en los presupuestos del Estado, de las comunidades autónomas o de los ayuntamientos. Y es una pregunta legítima. Para responderla los gobiernos utilizan una herramienta clave: la evaluación de políticas públicas.

¿Qué es y para qué sirve la evaluación?

Evaluar una política pública consiste, básicamente, en analizar con datos y criterios objetivos si una política ha funcionado como se esperaba.  Se trata de poder responder a preguntas como:

¿Ha logrado sus objetivos? Es decir, evaluar la eficacia.

¿Lo ha hecho de forma razonable en términos de recursos? Es decir, evaluar la eficiencia.

¿Cual es su impacto? ¿Es sostenible en el tiempo?

Dicho de forma sencilla: sirve para decidir qué políticas mantener, cuáles corregir y cuáles descartar.

¿Qué buscan los gobiernos al evaluar?

Medir resultados.
Mejorar los servicios públicos.
Facilitar a las Administraciones púbicas la toma de decisiones basadas en datos y evidencia.
Reforzar la rendición de cuentas para aumentar la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
No es un ejercicio académico, sino una práctica cada vez más extendida y necesaria para asegurar el buen uso del dinero público.

¿Y el gasto superfluo?

Se llama gasto superfluo al gasto que precisamente no cumple sus objetivos o no lo hace al menor coste posible. Aquí es donde el análisis de eficacia y eficiencia cobra todo su sentido. Gracias a la evaluación los gobiernos pueden detectar políticas públicas que no funcionan o que cuestan más de lo que aportan.

Por ejemplo: ¿tiene sentido una ayuda que no llega a quien la necesita? ¿Y una subvención más cara de gestionar que su propio beneficio?

Evaluar no es fácil, pero es posible. ¿Qué necesitamos para ponerlo en marcha? 

Voluntad política del gobierno responsable, de forma que exista un marco legal y estructuras claras para poder evaluar.

Realizar evaluaciones de calidad: basadas en criterios estrictamente técnicos y con personal formado, datos accesibles y tiempo.

Compromiso por parte de las Administraciones públicas para que usen los resultados de verdad a la hora de tomar decisiones

La AIReF es una institución a la que los distintos gobiernos encargan evaluaciones de sus políticas públicas. Nuestras evaluaciones se basan en datos y evidencia empírica. Son imparciales dado que somos una institución independiente y siempre buscamos que sean útiles a los gobiernos que nos las encargan. Hemos evaluado áreas tan diversas como el gasto farmacéutico o las becas universitarias siempre intentando contribuir a un mejor uso de los recursos públicos.

Evaluar para mejorar, no para señalar 

La evaluación no es un control para castigar a nadie. Es un mecanismo para aprender de la experiencia, identificar qué funciona y construir políticas públicas más útiles, más justas y más sostenibles.

Por eso, en la AIReF defendemos que evaluar no es un lujo, sino una inversión para mejorar las políticas públicas. Solo así podremos saber si hay gasto superfluo y cómo evitarlo.

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