¿Qué significa realmente rendir cuentas? ¿Es solo publicar informes? ¿Comparecer en el Parlamento? ¿Presentar una memoria anual? En una institución pública independiente como la AIReF, rendir cuentas va mucho más allá. Es una forma de entender el servicio público. Por eso la rendición de cuentas es un principio que ha regido la actividad de la AIReF desde su creación en 2013. Y Cristina Herrero, presidenta desde 2020, lo ha reforzado durante su mandato en su afán por consolidar una institución que sea útil a la sociedad.
¿Por qué es tan importante la rendición de cuentas?

Primero, porque explicar cómo se hacen las cosas y sus resultados es algo irrenunciable para cualquier institución que se dedica a lo público. La AIReF se financia con una tasa o precios públicos que pagan casi todas las administraciones públicas, y, por tanto, en última instancia nos financian los ciudadanos. Aunque obviamente hay un control financiero riguroso de estos recursos, no lo consideramos suficiente y hacemos un ejercicio constante de rendición de cuentas de nuestra actividad.

Segundo, porque ser una institución independiente si algo exige es precisamente atenerse a los mayores estándares de rendición de cuentas. Para nosotros es una condición necesaria para preservar nuestra credibilidad institucional.

Y tercero, porque difícilmente se puede ser útil a la sociedad si no se rinde cuentas ante ella.
Por todas estas razones, la actual presidenta ha velado celosamente este principio. Y lo ha entendido como algo más que publicar informes o acudir a las comparecencias parlamentarias que marca la ley. Rendir cuentas significa poder explicar resultados, y eso solo es posible si existe un plan previo con el que poder compararlos. Esa fue precisamente su apuesta desde el inicio. Como candidata a presidir la AIReF, acudió al Congreso con un proyecto claro y definido, con compromisos concretos que después, ya como presidenta, se plasmaron en el Plan Estratégico 2020-2026 y en los planes anuales de actuación.
Un ejercicio permanente
Es un ejercicio constante a lo largo de todo el mandato. Se lleva a la práctica con múltiples actuaciones, entre ellas:
Publicamos todos los análisis y metodologías para que cualquiera pueda conocer los supuestos y modelos utilizados.
Autoevaluamos nuestras previsiones, revisando si fueron acertadas.
Nos hemos sometido al escrutinio de unos evaluadores externos que han analizado en profundidad la institución y el Plan Estratégico: sus logros y sus áreas de mejora.
La comunicación es una parte vital de esta rendición de cuentas: se realiza de forma activa y adaptada a cada público para que entiendan los resultados.
En definitiva, se trata de ser una institución permanentemente abierta y transparente para el conjunto de la sociedad.
La importancia de la rendición de cuentas al final de un mandato
Ahora bien, este ejercicio cobra un significado especial en el final de un mandato. Es el caso del cierre de la presidencia de Cristina Herrero, un momento que invita no solo a informar, sino también a hacer balance y a proyectar la institución hacia el futuro. Por ello, la rendición de cuentas se dirige, en primer lugar, al Congreso. Es un ejercicio de responsabilidad y lealtad ante la institución que aprobó su nombramiento por unanimidad. La presidenta ha solicitado por iniciativa propia dos comparecencias este año:

Una en mayo de 2025 para explicar qué actuaciones iba a desarrollar la AIReF en lo que restaba de mandato para cumplir el Plan Estratégico 2020-2026, así como explicar las intenciones respecto a las recomendaciones de la evaluación externa voluntaria a la que la institución se sometió en 2024.
Y otra en febrero de 2026, solicitada para hacer balance de lo logrado, de los avances alcanzados y de los retos pendientes. Te invitaremos a que consultes la comparecencia una vez se produzca.
Pero la rendición de cuentas no se limita al ámbito parlamentario. También se dirige a la sociedad. La Memoria de Actividades 2025, la última que firma la actual presidenta, constituye una pieza clave de este ejercicio, aunque no la única.
Del plan estratégico y las recomendaciones externas a acciones concretas
El cierre del mandato ha estado marcado por una intensa actividad orientada a culminar los objetivos del Plan Estratégico 2020-2026 y aplicar las recomendaciones de la evaluación externa. Ambos marcos se han abordado de forma integrada, reforzándose mutuamente y sirviendo de guía para consolidar a la AIReF. Algunos ejemplos concretos de los pasos que hemos dado:
Refuerzo de las capacidades analíticas
Con el desarrollo de herramientas propias como el modelo de equilibrio general MEGAIReF, que fortalece la independencia técnica de la institución.
Mayor transparencia metodológica
Acompañando importantes publicaciones, como la segunda Opinión sobre la sostenibilidad a largo plazo, de un amplio conjunto de documentos técnicos que explican supuestos, modelos y limitaciones.
Incorporación del análisis de riesgos fiscales
Incluyendo por primera vez una Opinión específica que identifica y cuantifica riesgos macroeconómicos, climáticos y legales para las finanzas públicas.
Consolidación de la función de evaluación
Mediante la aprobación de criterios explícitos para priorizar estudios, el refuerzo del Observatorio de hallazgos y propuestas y la apertura de un espacio web para que la ciudadanía proponga ámbitos de evaluación.
Mayor seguimiento de las recomendaciones
Avanzando no solo en el principio de “cumplir o explicar”, sino también en la verificación ex post de los compromisos asumidos por las diferentes administraciones.
Impulso a la divulgación y al impacto
Con la con la creación de AIReF Divulga, un espacio pensado para explicar de forma clara y accesible cuestiones complejas de las finanzas públicas y acercar la institución al público no especializado.
Estas actuaciones no responden a una lógica de acumulación de tareas, sino a una estrategia para dejar una AIReF más sólida, más transparente y útil para la sociedad. Te invitamos a leer nuestra Memoria que se publica este mes.
Rendir cuentas para fortalecer la AIReF

En este cierre de ciclo, la rendición de cuentas adquiere una dimensión institucional. A primeros de marzo finaliza el actual mandato, y corresponde al Gobierno y a las Cortes decidir el relevo. Deben designar una nueva presidencia capaz de preservar el rigor técnico, la independencia, la autonomía funcional, la vocación de servicio público que han caracterizado a la institución en estos años, e impulsar un proyecto acorde con la nueva etapa.
