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AIReF

“Nuestra misión es garantizar el cumplimiento efectivo del principio de sostenibilidad financiera por las Administraciones Públicas“

¿Cuáles son las buenas prácticas en evaluación de políticas públicas?

Imagen de un folio con gráficas y una mano que lo señala para ilustrar la evaluación de políticas públicas. Fuente: pexel
Evaluar políticas públicas no es solo medir lo que se ha hecho. Es, sobre todo, aprender cómo hacerlo mejor. Las buenas evaluaciones no buscan señalar culpables, sino generar conocimiento útil para decidir con más fundamento, gastar con más eficiencia y lograr mayor impacto. Pero, ¿qué distingue una buena práctica en evaluación de otra que apenas deja huella?

Cada vez más países están intentando responder a esta pregunta. Y aunque los contextos difieren, la experiencia acumulada en los últimos años muestra un patrón común: cuando la evaluación se institucionaliza, se hace con calidad y se usa, el resultado cambia.

Un marco común para evaluar mejor

En los últimos años, la OCDE ha resumido las lecciones internacionales en una Recomendación sobre la Evaluación de Políticas Públicas. Este marco identifica tres pilares y siete dimensiones que ayudan a los gobiernos a institucionalizar, hacer evaluaciones de calidad e impulsar el uso de sus resultados.

Institucionalización

Calidad

Impacto

Institucionalización

Busca que la evaluación deje de ser una práctica aislada y se convierta en parte natural del funcionamiento del Estado. No se trata solo de tener normas o unidades de evaluación, sino de construir una cultura de aprendizaje y rendición de cuentas, con incentivos, mandatos y coordinación entre instituciones.

Calidad

Apunta cómo se diseñan y realizan las evaluaciones. Una buena evaluación usa métodos adecuados, combina datos cuantitativos y cualitativos, garantiza la independencia y documenta sus limitaciones. También requiere capacidades profesionales y estándares comunes que aseguren la consistencia y la transparencia.

Impacto

Pone el foco en el uso de los resultados. Las evaluaciones solo son útiles si sus conclusiones se incorporan a las decisiones de política pública, si se comunican de manera comprensible y si se hace seguimiento de lo que cambia gracias a ellas. En este punto, la accesibilidad pública de los resultados y la existencia de mecanismos de “cumplir o explicar” marcan la diferencia.

Cartela para ilustrar los tres pilares de la OCDE sobre la evaluacion de políticas públicas y las siete directrices.

La experiencia de la AIReF

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se ha adherido a este enfoque de la OCDE y participa en el grupo internacional de expertos que está definiendo los estándares globales en evaluación de políticas públicas. Esta colaboración permite compartir aprendizajes, contrastar metodologías y contribuir a la construcción de un lenguaje común sobre qué significa evaluar bien.

Para aterrizar este enfoque en la práctica diaria, la AIReF organiza su trabajo evaluador en tres fases y siete etapas que se suceden de forma coherente y continua.

Definición

Evaluación

Comunicación

Definición

Incluye cuatro etapas que marcan el punto de partida de cada evaluación:

  • conversaciones informales para la detección de las necesidades y oportunidades de evaluación.
  • encargo oficial, que define el mandato y alcance del trabajo
  • elaboración del plan de acción, donde se fijan los objetivos, las preguntas de evaluación, las fuentes de información y las metodologías a emplear
  • aprobación del plan de acción que consolida el compromiso institucional, estableciendo el calendario, la gobernanza y los recursos necesarios

Evaluación

Concentra una única etapa que constituye el núcleo técnico del proceso. En ella se lleva a cabo la recopilación y el tratamiento de datos, se aplican las metodologías cuantitativas y cualitativas más adecuadas y se elabora un informe orientado a hallazgos y propuestas, que va más allá de describir resultados para ofrecer implicaciones y alternativas de mejora.

Comunicación

Asegura que el conocimiento generado se comparta y se use. Comienza con la publicación de todas las evaluaciones siguiendo un formato uniforme, estructurado en torno a los apartados hallazgo y propuesta, y culmina con el seguimiento del cumplimiento de estas, lo que permite mantener la trazabilidad de lo que se hace, cómo se hace y quién lo hace.

En conjunto, este ciclo traduce la lógica de los tres pilares de la OCDE a un proceso operativo: de la priorización a la acción, pasando por una evaluación rigurosa y una comunicación que facilita el uso y la mejora continua.

Esquema-AIReF para realizar las evaluaciones adaptándose a los principios de la OCDE. Globos con las tres fases y siete etapas de la AIReF.

Nuestro observatorio de hallazgos y propuestas

La propia OCDE ha reconocido la labor de la AIReF al incluir su Observatorio de Hallazgos y Propuestas en el Evaluation Implementation Toolkit como ejemplo de cómo materializar una buena práctica.

Esto sitúa al Observatorio de la AIReF como una referencia por su capacidad de traducir evaluaciones complejas en mensajes claros, públicos y orientados a la acción incluyendo el seguimiento del grado de implementación de las mismas.

Las buenas prácticas en evaluación no son un fin en sí mismas: son un medio para tomar mejores decisiones públicas. El marco de la OCDE y la experiencia de la AIReF apuntan en la misma dirección: institucionalizar, garantizar calidad y asegurar impacto. Evaluar bien no es solo analizar el pasado, sino anticipar y mejorar el futuro.

Recorte de una de las pantallas del observatorio interactivo de la AIReF de hallazgos y propuestas
Y cuando la evidencia se convierte en acción —como demuestra la AIReF—, la evaluación deja de ser un ejercicio técnico para transformarse en una verdadera palanca de cambio al servicio de la ciudadanía.
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