En España producimos tantos residuos cada año que podrían llenar más de 20 estadios como el Santiago Bernabéu. Gestionarlos cuesta cerca de 4.000 millones de euros de dinero público cada año y, pese a ello, seguimos a la cola de Europa en reciclaje y reducción de vertidos.
¿Por qué vamos tan retrasados? ¿Hay vías para mejorar?
En este post te explicamos las conclusiones y propuestas a las que llegamos en la evaluación que hicimos sobre esta política en el marco del Spending Review 2018-2021. Recuerda que una de nuestras principales funciones consiste en evaluar políticas públicas para ver si hay formas de hacerlas más eficaces.
En nuestra evaluación, que puedes consultar en profundidad en este enlace, llegamos a una conclusión preocupante: España no alcanzó las metas europeas fijadas para 2020 y corre riesgo de incumplir también las de 2025 y 2035.
¿Cuáles son los principales problemas en la gestión?
Incumplimos los compromisos
En 2020 solo reciclamos un 40,5% de los residuos y casi la mitad acabó en vertedero, lejos de los objetivos fijados en Europa.
Falta información
Muchos municipios no saben con exactitud cuántos residuos generan ni de qué tipo.
Desaprovechamos ideas
Hay medidas que funcionan en Europa y aquí casi no se aplican.
De hecho, nosotros tenemos una herramienta interactiva que puede resultar muy útil, puesto que recoge experiencias internacionales y permite ver de un vistazo qué políticas han funcionado y cuáles no. Accede aquí.
¿Qué instrumentos son eficaces?
Recogida puerta a puerta (PaP)
Este sistema consiste en recoger los residuos directamente en la puerta de cada hogar o comercio, siguiendo un calendario semanal.
En los municipios catalanes que lo han implantado, los residuos generados por persona cayeron un 20% y el reciclaje aumentó 30 puntos. Las mejoras se han mantenido en el tiempo.
El instrumento ha funcionado tanto en pequeños municipios como en grandes ciudades europeas como Milán, Lisboa o Bruselas.
Eso sí, requiere el desarrollo de campañas de información y sensibilización para que los ciudadanos se impliquen.
Pago por generación (PxG)
Este sistema funciona como la luz o el agua, cada hogar paga en función de los residuos que genera, según el tipo y la cantidad.
Permite un reparto más justo de los costes y anima a reducir y separar correctamente los residuos.
Aunque en España apenas lo aplica el 1% de los municipios, la evidencia internacional demuestra que es un instrumento muy eficaz para aumentar el reciclaje.
Su impacto mejora si se combina con bonificaciones que premian a quienes separan bien los residuos.
Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR)
Estos sistemas funcionan con un incentivo económico: al comprar un producto se paga un pequeño depósito que se recupera al devolver el envase vacío.
Es uno de los instrumentos más eficaces para incrementar el reciclaje.
La encuesta ciudadana que hicimos para realizar el estudio confirma que la población percibe estos sistemas como útiles y estaría dispuesta a utilizarlos.
En países como Alemania o Austria ha permitido alcanzar tasas de reciclaje mucho más altas que con sistemas convencionales.
Mirando hacia el futuro
Nuestra evaluación nos lleva a una conclusión clara: España necesita un cambio profundo en la política de residuos. Esto pasa por mejorar la calidad de la información, reforzar la coordinación entre administraciones y apostar por instrumentos que han demostrado que funcionan.