
Algunas instituciones como el Banco de España, la CNMV y la CNMC que supervisan entidades de crédito, instituciones de inversión colectiva o la competencia, pueden llegar a imponer sanciones tras sus procesos de inspección. Sin embargo, este no es nuestro caso. Nosotros supervisamos las reglas fiscales que tienen que cumplir todas las administraciones públicas, pero no podemos sancionar.
¿Y tiene sentido? La respuesta es sí, tiene sentido porque realizamos una supervisión preventiva y analizamos los riesgos antes de que se produzcan las desviaciones, es decir, actuamos siempre ex ante y no ex post. Precisamente, por este motivo, nuestras previsiones de cumplimiento pueden contener desviaciones: trabajamos con escenarios futuros, no con hechos ya cerrados.
Entonces, ¿cómo podemos influir para que nos hagan caso? Contamos con dos pilares que se refuerzan uno a otro:
El Principio de Cumplir o Explicar
Transparencia y comunicación
El principio de cumplir o explicar
¿Qué es?
En nuestros informes, la ley nos permite emitir recomendaciones cuando, por ejemplo, detectamos riesgo de incumplimiento de las reglas fiscales en una administración para tratar de evitar que ese riesgo se materialice. Esa administración debe responder obligatoriamente, indicando si las seguirá o no. Y si decide no hacerlo, debe explicar los motivos. De ahí su nombre: principio de “cumplir o explicar”.
¿Cómo lo aplicamos?
En cada informe de supervisión fiscal incluimos, cuando es necesario, un apartado final de recomendaciones y las razones para emitirlas. Después, enviamos una carta personalizada a la administración correspondiente y le damos un mes de plazo para contestar. Si la administración nos comunica que pretende cumplir nuestras recomendaciones, hacemos un seguimiento de su cumplimiento.
Solo aplica a los informes previstos en nuestra ley, no a otras publicaciones de la AIReF
En otras publicaciones diferentes a los informes de supervisión, como en las opiniones o los estudios, hacemos propuestas a las Administraciones que, en principio, no están sujetas al principio de cumplir o explicar. No obstante, hay administraciones que voluntariamente se comprometen a seguir este principio como en el caso de los estudios del Spending Review.
¿Qué tipo de recomendaciones emitimos?
Abarcan varios ámbitos. Emitimos recomendaciones sobre las reglas fiscales, pero también sobre actuaciones que creemos que pueden mejorar el marco fiscal y la transparencia presupuestaria de las administraciones públicas. En el caso de las reglas fiscales, podemos llegar a pedir al Ministerio de Hacienda que active los mecanismos preventivos de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria si vemos riesgo de desviación.
Algunos ejemplos de recomendaciones
En nuestro informe de octubre, recomendamos al Ministerio de Hacienda que tuviera en cuenta las reglas de gasto vigentes (nacional y europea) a la hora de fijar los objetivos de saldo presupuestario para todas las administraciones públicas. Otro ejemplo es el análisis de los planes presupuestarios de las CCAA para 2026 en el que hemos identificado un riesgo de incumplimiento de algunas CCAA, por ello les hemos recomendado que vigilen la ejecución presupuestaria y adopten medidas si es necesario.
¿Y nos hacen caso?
A veces sí y otras veces no, pero lo relevante es que prácticamente todas las administraciones responden cuando les emitimos recomendaciones, algo que no sucedía en los inicios. Poco a poco, hemos logrado establecer esa cultura de diálogo y de rendición de cuentas extendida en otras economías y que faltaba en nuestro país. Además, un porcentaje elevado de administraciones se compromete a cumplirlas, aunque al final no siempre lo hacen. En lo que va de 2025, hemos emitido 35 recomendaciones y el ratio de compromiso de cumplimiento roza el 80%, mientras que el tiempo medio de respuesta es de 34 días.
La importancia de la publicidad
La publicidad guía todo el pilar del principio de cumplir o explicar y su impacto se refuerza a través de la transparencia y la comunicación. Además, ignorar estas recomendaciones que emitimos supone para las administraciones elevar su coste reputacional, lo que ayuda a que nos hagan caso. Y esto se plasma en los medios y en el debate político y social.
Transparencia y comunicación
La transparencia es un principio rector de la AIReF que se aplica a toda su actividad. Y por supuesto a las recomendaciones que emitimos. No solo formulamos las recomendaciones, garantizamos su difusión y seguimiento público:
Las hacemos públicas en cada informe.
Hacemos un seguimiento trimestral que también se publica.
Hacemos un balance anual en la memoria de actividades.
Además, hemos desarrollado el Observatorio de Recomendaciones, una herramienta interactiva que permite consultar, de forma sencilla, todas las recomendaciones emitidas por la AIReF, clasificarlas por tipo y año, y conocer las repuestas ofrecidas por cada administración.

La comunicación, por su parte, multiplica el alcance de esa transparencia. Explicar con claridad nuestros análisis y recomendaciones permite que sean comprendidos, debatidos y tenidos en cuenta.

Por eso, en las instituciones fiscales independientes, como la nuestra, la comunicación cumple una función esencial. No imponemos sanciones, pero hacemos públicos nuestros análisis para generar credibilidad y confianza y que la sociedad en general disponga de mayor información. Al hacerlo, elevamos el coste reputacional de ignorarlos e impulsamos decisiones más responsables basadas en datos y análisis técnicos.

Esa labor se apoya en una estrategia de comunicación abierta y constante, que combina diferentes canales: la web institucional, las publicaciones y presentaciones públicas, y una presencia activa en redes sociales —LinkedIn, X y Facebook—. A través de todos ellos, acercamos nuestra labor a la ciudadanía y reforzamos nuestra capacidad de influir, contribuyendo, precisamente, a que nos hagan caso.