La regla de gasto es uno de los instrumentos utilizados para promover la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Dicho de forma breve y sencilla: no es más que poner un límite a cuánto puede crecer el gasto de las administraciones públicas teniendo en cuenta los ingresos que, de manera estable, no ocasional o extraordinaria, obtienen las administraciones.
¿Qué se pretende con ello?
Intentar que los gastos crezcan más o menos al mismo ritmo que los ingresos y no tener que recurrir al endeudamiento para financiar el gasto.
En España tenemos dos reglas de gasto: la nacional y la europea, que luego te contamos, pero antes te explicamos los elementos importantes de estas reglas.
¿A qué partidas afecta?
Lo primero que hay que tener claro es que la regla de gasto no va sólo de gastos, sino también de ingresos.
GASTOS
Pero no todo el gasto. Del total se excluyen partidas específicas, como el gasto por intereses, parte del gasto que se destina a las prestaciones por desempleo o aquella parte que cuenta con financiación propia como los fondos europeos.
INGRESOS
Los ingresos también cuentan. Si un gobierno consigue nuevos ingresos estables, por ejemplo, con una subida de impuestos, puede aumentar su gasto, pero únicamente en la misma cantidad que ha ingresado de más.
La diferencia entre el gasto total descontando los gastos excluidos y teniendo en cuenta los aumentos de ingresos es a lo que se llama “gasto primario neto de medidas de ingresos”.
¿Por qué es importante la regla de gasto?
Porque con la reforma del marco fiscal europeo de 2024, la regla europea se ha convertido en la principal referencia para vigilar las cuentas públicas de los países. España se ha comprometido a respetar estos límites hasta 2028:

Cada año, las instituciones europeas comprobarán si se cumplen o no, frente al control del déficit que se venía haciendo hasta ahora.
¿Es mejor la regla de gasto que el objetivo de déficit?
Tiene dos ventajas claras:
MAYOR CONTROL
Las administraciones pueden decidir cuánto gastan y qué medidas de ingresos adoptan. En cambio, el déficit depende mucho de la evolución de la economía.
AYUDA A ESTABILIZAR LA ECONOMÍA
En épocas de crisis permite aumentar el gasto (evitando recortes duros) y en épocas de bonanza evita que el gasto se dispare demasiado.
En resumen, la regla de gasto ofrece más estabilidad y previsibilidad.
¿Por qué hay una regla europea y otra nacional? ¿Son iguales?
Ahora mismo en España conviven las dos reglas de forma simultánea. La nacional en vigor desde 2012. Y la europea, desde 2024. Ambas buscan lo mismo: que las cuentas públicas sean sostenibles, pero no se calculan igual, ni incluyen los mismos gastos e ingresos. Por ejemplo:
La regla europea obliga a bajar la deuda poco a poco hasta el límite del 60% con el fin de que las finanzas sean más sostenibles y se puedan enfrentar mejor las crisis o imprevistos. La española se calcula de forma diferente y se liga al crecimiento potencial de la economía.
La europea deja fuera, además de los conceptos ya señalados, gastos extraordinarios como los asociados a catástrofes, (como la DANA o terremoto de Lorca, cosa que no sucede en la nacional).
Tiene en cuenta medidas de ingresos que puedan ser temporales. La nacional no.
Se aplica al conjunto de las Administraciones y, por tanto, permite compensar entre ellas, por ejemplo, entre la Administración central y la Seguridad Social. La nacional se aplica a cada nivel de la administración pública, excepto a la Seguridad Social, que no está sujeta a la regla.
La europea se mide en periodos de 4 años y admite pequeñas desviaciones. La nacional se calcula cada año y no permite desviaciones, pero no obliga a compensar incumplimiento pasados.
¿Son importantes estas diferencias?
Rotundamente sí.
En 2025, según nuestras últimas estimaciones, España cumpliría la regla europea sin ajustes, mientras que habría que ajustar 11.000 millones para cumplir con la regla nacional.
En 2027, ocurrirá lo contrario: cumplir con la regla de gasto europea requerirá más ajustes que los exigidos por la regla nacional.
Por eso, desde la AIReF recomendamos armonizar ambas reglas, que se calculen de la misma forma y que cumplir la española asegure automáticamente cumplir la europea