Presupuesto y Contabilidad Nacional: dos formas de leer las cuentas públicas

Foto que ilustra la elaboración de las cuentas públicas. Pexels
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Cuando se habla de cuentas públicas, es fácil pensar que todo está en el presupuesto. Pero no todo se mide ahí. El presupuesto es la herramienta con la que una administración planifica, autoriza y controla sus ingresos y gastos. Pero, cuando queremos comparar las cuentas públicas o medir indicadores como el déficit o la deuda, necesitamos otra mirada: la contabilidad nacional. Ambas parten de una misma realidad, pero no la ordenan igual ni responden a la misma pregunta. Y por eso sus resultados no siempre coinciden.

El presupuesto: la previsión anual de ingresos y gastos 

CONTABILIDAD PRESUPUESTARIA

Imagen que muestra la entrada de los leones del Congreso_de_los_Diputados en España

El presupuesto de una administración pública recoge los ingresos que espera obtener y los gastos que prevé realizar a lo largo de un año. Lo elabora el poder ejecutivo, lo aprueban los parlamentos y los plenos municipales y sirve para planificar, gestionar y controlar la actividad pública.

¿Son todos iguales? Lo cierto es que los presupuestos de las distintas administraciones no siempre son directamente comparables. Esto se debe, entre otras cosas, a que no todas organizan sus servicios del mismo modo, no todas incluyen las mismas entidades y cada una puede estructurar su presupuesto de forma diferente.

La contabilidad nacional: una forma homogénea de medir las cuentas públicas

CONTABILIDAD NACIONAL

Y aquí es donde entra la contabilidad nacional, otra forma de medir las cuentas públicas que sí permite compararlas. Es un marco contable internacional que permite analizar la actividad económica de forma homogénea. Gracias a unas mismas reglas y criterios, permite comparar las cuentas públicas entre administraciones y también entre países. En la Unión Europea, el marco de referencia es el Sistema Europeo de Cuentas, conocido como SEC.

Indicadores como el déficit, la deuda o la regla de gasto se miden a partir de la contabilidad nacional.

También se utiliza para comprobar si se están cumpliendo las reglas fiscales.

Por eso, la AIReF hace siempre sus previsiones en términos de Contabilidad Nacional.

¿Quién hace las cifras en contabilidad nacional? En España, las cifras oficiales de contabilidad nacional no las elaboran directamente las administraciones que gestionan el presupuesto, sino organismos como el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) o el Banco de España. Para elaborarlas, parten de la información presupuestaria facilitada por las distintas administraciones y aplican sobre ella una serie de ajustes.

¿En qué se diferencian?

No incluyen exactamente las mismas entidades: La primera diferencia está en qué entidades se tienen en cuenta en cada caso.

CONTABILIDAD NACIONAL

Incluye todas las unidades que realizan funciones propias de las administraciones públicas y que se financian principalmente con recursos públicos. Por ejemplo, además de ministerios, comunidades autónomas o ayuntamientos, puede incluir también determinados organismos, consorcios, fundaciones, empresas o entidades públicas que no forman parte del presupuesto administrativo tradicional, pero que sí se consideran administración pública en contabilidad nacional.

CONTABILIDAD PRESUPUESTARIA

La contabilidad presupuestaria, en cambio, suele centrarse en las entidades con presupuesto limitativo, como los ministerios, las consejerías, los ayuntamientos, los organismos autónomos o la Seguridad Social. Por eso, su ámbito suele ser más reducido.

No se registran los ingresos y gastos en el mismo momento: Otra diferencia importante es el momento en el que se anotan los ingresos y los gastos.

CONTABILIDAD NACIONAL

La contabilidad nacional suele registrar las operaciones cuando realmente se producen, aunque el cobro, el pago o el apunte presupuestario lleguen más tarde, es lo que se denomina el principio de devengo.

CONTABILIDAD PRESUPUESTARIA

Está más vinculada a las distintas fases de ejecución del presupuesto y al momento en que se reconocen los derechos y las obligaciones. Por eso, una misma operación puede aparecer en momentos distintos en uno y otro sistema.

La tercera diferencia es que algunas operaciones se tratan de forma distinta: Tampoco se clasifican igual todas las operaciones.

CONTABILIDAD NACIONAL

Hay ingresos y gastos que tienen distinta consideración en contabilidad nacional, como la enajenación de inversiones, algunos gastos de I+D+i, las inversiones con pago aplazado.

CONTABILIDAD PRESUPUESTARIA

Esto obliga a hacer ajustes sobre los datos presupuestarios. Otro ejemplo son las asociaciones público-privadas, las aportaciones al capital de empresas públicas o ciertos flujos entre administraciones.

Una misma realidad, dos formas de medirla

En definitiva, la contabilidad presupuestaria y la Contabilidad Nacional parten de una misma realidad: la actividad económica de las administraciones públicas. Pero no la ordenan ni la miden del mismo modo. Por eso, sus resultados no siempre coinciden.

Entender esta diferencia ayuda a interpretar mejor las cuentas públicas y a comprender por qué indicadores como el déficit o la deuda no salen directamente del presupuesto, sino de una medición más amplia y homogénea.

Puedes consultar aquí las últimas previsiones de la AIReF para 2026 en términos de contabilidad nacional, tanto para el conjunto de las AAPP como para cada comunidad autónoma.

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