Fecundidad en España: por qué importa para el futuro de las pensiones

Cuando hablamos de pensiones, solemos pensar en gasto, ingresos y cotizaciones. Pero detrás de todas esas cifras hay una variable clave: la población. El número de personas que nacen, la llegada de población de otros países, la evolución de la población en edad de trabajar y el aumento de las personas que alcanzan edades avanzadas influyen directamente en las cuentas públicas a largo plazo.

Por eso, cuando la AIReF analiza la sostenibilidad de las pensiones, no se limita a proyectar ingresos y gastos. También actualiza sus proyecciones demográficas para ver cómo podría cambiar la población en las próximas décadas. Y una de las piezas clave de ese análisis es la fecundidad: el número medio de hijos por mujer. La AIReF actualizó sus proyecciones en el estudio sobre la evaluación de la regla de gasto de pensiones que publicó el pasado 29 de mayo.

Natalidad y fecundidad no son lo mismo 

Cuando se habla de nacimientos, es habitual mezclar dos conceptos: natalidad y fecundidad. Pero no significan exactamente lo mismo.

NATALIDAD

Se refiere a los nacimientos sobre el total de la población, generalmente a lo largo de un año.

FECUNDIDAD

Mide el número medio de hijos por mujer a lo largo de su vida fértil. Se suele medir a través del Índice Coyuntural de Fecundidad. 

La diferencia importa. Un país puede tener pocos nacimientos no solo porque las mujeres tengan menos hijos, sino también porque su población esté más envejecida o porque haya menos mujeres en edades en las que habitualmente se tienen hijos.

España, en mínimos de fecundidad

España combina una fecundidad muy baja, ligada a una maternidad cada vez más tardía y una creciente dependencia de la inmigración para sostener el volumen de nacimientos dado que las madres de nacionalidades extranjeras tienen, en media, más hijos que las de nacionalidad española.

En 2024, la fecundidad volvió a caer en España por noveno año consecutivo y marcó un nuevo mínimo histórico. El número medio de hijos por mujer se situó en 1,1.

Aunque las madres de nacionalidad extranjera mantienen una fecundidad algo superior, la diferencia con las madres españolas se ha reducido mucho en los últimos años. Sus patrones son cada vez más parecidos.

España en perspectiva

La baja fecundidad no es un fenómeno exclusivo de España. En buena parte del mundo, el número medio de hijos por mujer se ha reducido de forma continuada desde las décadas de 1980 y 1990. La diferencia es que España se sitúa entre los países con menor fecundidad del entorno europeo y mundial.

España (2024)

318.005 nacimientos

1,10 hijos por mujer

6,6 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2023

Unión Europea (2024)

3,55 millones de nacimientos

1,34 hijos por mujer

8,2 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2023

Mundo (2024)

2,2 hijos por mujer

55% de países y territorios por debajo del nivel de reemplazo

Más de dos tercios de la población mundial vive ya en países con una fecundidad inferior a 2,1 hijos por mujer

¿Qué podemos esperar en el futuro?

En sus nuevas proyecciones, la AIReF revisa a la baja las previsiones de fecundidad respecto a ejercicios anteriores ¿Qué hay detrás de esta revisión? Los datos más recientes muestran que la fecundidad sigue cayendo en España y en otros países del entorno. Por eso, la AIReF deja de asumir que España convergerá hacia niveles de fecundidad más altos de los países más próximos, un supuesto que hasta ahora elevaba las previsiones.

Con este cambio, la AIReF proyecta que el número medio de hijos por mujer se situará en 1,02 en 2050.

Para interpretar esta cifra, conviene compararla con la llamada tasa de reposición, que se sitúa en torno a 2,1 hijos por mujer. Ese es el nivel que permitiría que una generación sustituyera a la anterior y que la población se mantuviera estable a largo plazo, sin tener en cuenta la inmigración.

Por nacionalidad, las proyecciones apuntan a que en 2050 la fecundidad de las madres españolas se situará en 0,93 hijos por mujer, mientras que la de las madres extranjeras se mantendrá en 1,27.

¿Qué hay detrás de la baja natalidad y fecundidad?

La caída de la fecundidad no se explica solo porque las mujeres que tienen hijos tengan menos hijos. El estudio refleja una idea importante: cada vez una menor proporción de mujeres accede a la maternidad.

En concreto, esa proporción ha pasado del 74% en 2010 al 57% en 2024. De cara a 2050, las proyecciones apuntan a que aproximadamente la mitad de las mujeres españolas y el 61% de las mujeres extranjeras accederían a la maternidad.

Además, la baja natalidad y la baja fecundidad están relacionadas con factores sociales y económicos que influyen en la formación de hogares y en el momento de tener hijos, como la emancipación juvenil, el acceso a la vivienda, el retraso de la edad media a la maternidad, las condiciones laborales, la conciliación o la incertidumbre sobre el futuro.

Esta lectura es coherente con la Encuesta de Fecundidad, Familia e Infancia del CIS de 2024, que muestra una brecha entre los hijos que las mujeres desean tener y la fecundidad finalmente observada. Entre quienes desean tener hijos, el número ideal se concentra mayoritariamente en dos o tres.

Estos factores ayudan a entender el contexto, aunque no deben interpretarse como una explicación causal cerrada del descenso de la fecundidad.

¿Por qué importa para las pensiones?

¿Por qué un dato sobre fecundidad puede ser relevante para hablar de pensiones? Porque la fecundidad no determina por sí sola la sostenibilidad del sistema, pero sí influye en cómo será la población del futuro.

Si durante muchos años nacen menos personas, con el tiempo puede haber menos población joven y una evolución menos favorable de la población en edad de trabajar. Al mismo tiempo, si aumenta la esperanza de vida, crece el peso de las personas mayores. Esto afecta a la relación entre quienes trabajan y cotizan y quienes reciben una pensión.

En el escenario de la AIReF, la población residente en España aumentaría desde 49,1 millones de personas en 2025 hasta 52,7 millones en 2050, principalmente por el saldo migratorio. Sin embargo, ese crecimiento no evitaría que la población de entre 15 y 74 años alcanzara un máximo a mediados de la década de 2030 y después empezara a descender.

En este contexto, la tasa de dependencia aumentaría del 30,2% en 2025 al 38,9% en 2050. Es decir, crecería el peso de la población menor de 15 años y mayor de 74 años en relación con la población de entre 15 y 74 años. El aumento vendría impulsado sobre todo por el envejecimiento de la población.

No es solo fecundidad

Pies bebe. Pexels

La fecundidad es una pieza relevante del cambio demográfico, pero no la única. También importan la inmigración, la esperanza de vida, el empleo, la productividad, los ingresos públicos, el gasto y la deuda.

Por eso, la AIReF no analiza la sostenibilidad de las pensiones mirando solo una variable demográfica ni una cifra de gasto. La fecundidad ayuda a entender el contexto en el que deberán financiarse las pensiones, pero la sostenibilidad exige mirar el conjunto de las Administraciones públicas.

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