¿Cuánto cuestan los desastres naturales a las cuentas públicas?

Una inundación que daña carreteras. Una sequía que obliga a invertir en obras de emergencia. Un incendio forestal que arrasa viviendas, cultivos o infraestructuras. Una borrasca que deja daños en varios municipios. Los desastres naturales tienen, sobre todo, un impacto humano y social, pero también económico. Afectan a las personas, a los hogares, a las empresas y al territorio. Y, además, tienen una dimensión muy relevante pero menos visible: pueden obligar a las Administraciones públicas a movilizar recursos no previstos.

Cuando se produce un desastre natural, las Administraciones Públicas pueden tener que movilizar recursos para reparar infraestructuras, conceder ayudas a familias y empresas, apoyar a los municipios afectados, financiar actuaciones de emergencia. A la vez se activan mecanismos de indemnización, como el Consorcio de Compensación de Seguros. Ese coste fiscal es lo que convierte a estos fenómenos en un riesgo fiscal ambiental.

Para facilitar el análisis de estos riesgos, la AIReF ha creado una herramienta interactiva que permite consultar información sobre los principales desastres naturales ocurridos en España, su coste fiscal anunciado y el destino del gasto público asociado.

No es lo mismo coste económico que coste fiscal

Medir cuánto cuesta un desastre natural no es tan sencillo como sumar todos los daños que ha provocado.

Imagen de desastre natural. Pexels

Un evento puede generar pérdidas muy elevadas en viviendas, empresas, cultivos, infraestructuras privadas o actividad económica. Sin embargo, no todo ese daño se traduce automáticamente en gasto público.

El coste fiscal es solo la parte que acaba asumiendo el sector público. Por ejemplo, a través de ayudas a los damnificados, indemnizaciones, subvenciones o actuaciones de reparación de infraestructuras públicas. En algunos casos también mediante ventajas fiscales para los afectados, lo que afecta a los ingresos públicos

Por eso, para analizar estos riesgos no basta con saber cuántos incendios, inundaciones, sequías o temporales se han producido. También es necesario conocer qué respuesta pública se activó, cuánto costó y a qué se destinó.

Una herramienta para consultar los datos

La nueva herramienta interactiva de la AIReF permite explorar esta información de forma sencilla. El usuario puede consultar cinco tipos de riesgos ambientales:

Meteorológicos, como temporales, borrascas, tormentas, vientos fuertes u olas de calor.

Incendios forestales

Sequías

Geofísicos, como terremotos, erupciones volcánicas o desprendimientos

Hidrológicos, principalmente inundaciones

La herramienta permite seleccionar el periodo de análisis, consultar el coste fiscal anunciado, ver el número de eventos registrados y conocer el destino del gasto público asociado.

Por ejemplo, permite distinguir si el gasto se dirigió a obras de reparación, ayudas o subvenciones a damnificados.

La idea es sencilla: reunir en un mismo lugar los anuncios del Consejo de Ministros sobre respuesta fisca a los desastres. Esta información, que hasta ahora no estaba centralizada en una única base de datos, ayuda a entender mejor cómo responden las cuentas públicas cuando se produce un desastre natural.

¿Por qué era necesario reunir esta información?

En España existe mucha información sobre incendios, sequías, inundaciones, fenómenos meteorológicos adversos, terremotos o indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros. Pero esa información está repartida entre distintas fuentes, organismos y niveles de administración. Además, no siempre está conectada con el coste fiscal de cada evento.

Esto dificulta responder a preguntas aparentemente sencillas: ¿cuánto costó fiscalmente una inundación concreta? ¿Qué parte del gasto se destinó a reparar infraestructuras? ¿Qué parte fueron ayudas a los afectados? ¿Qué riesgos se materializan con más frecuencia? ¿Cuáles generan mayores costes cuando ocurren?

Para avanzar en esta medición, la AIReF ha desarrollado una metodología propia y ha construido una base de datos que permite aproximar el coste fiscal de estos riesgos.

¿Cómo calcula la AIReF el coste fiscal?

La AIReF analiza tres grandes canales de impacto fiscal:

Las indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros

Cubre determinados riesgos extraordinarios, como inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas o tempestades ciclónicas atípicas.

Ayudas y subvenciones a damnificados

Pueden dirigirse a familias, empresas, corporaciones locales u otros afectados por una situación de emergencia, así como ventajas fiscales.

Reparación de daños en infraestructuras públicas

Mediante obras de emergencia u otras actuaciones aprobadas tras el desastre.

Además, para completar la información disponible, la AIReF ha analizado las referencias del Consejo de ministros, que recogen las decisiones adoptadas tras cada reunión del Gobierno. En muchos casos, estas referencias incluyen medidas aprobadas tras desastres naturales y una estimación de su coste.

Para tratar toda esta información, la AIReF ha utilizado técnicas de análisis de datos e inteligencia artificial, combinadas con una revisión posterior de analistas. De este modo, ha podido identificar eventos, clasificar el tipo de riesgo, recopilar medidas aprobadas, estimar el coste fiscal anunciado y conocer el destino del gasto.

La estimación debe interpretarse como una aproximación. En la mayoría de los casos, las cifras reflejan importes anunciados o aprobados, que no siempre coinciden exactamente con el gasto finalmente ejecutado. Aun así, el ejercicio permite poner cifras a una realidad que hasta ahora era difícil de observar de forma integrada.

¿Qué muestran los datos?

Los datos muestran que los desastres naturales tienen un coste fiscal significativo para las cuentas públicas, especialmente cuando se producen eventos de carácter extremo.

Tabla costes desastres naturales. Canva

La segunda Opinión sobre riesgos fiscales de la AIReF estima que, entre 2005 y 2025, el coste fiscal acumulado de los principales fenómenos climatológicos, hidrológicos, meteorológicos y geofísicos analizados ascendió a casi 30. 000 millones de euros, a precios de 2023. Esta cifra incluye distintas vías de impacto: obras de reparación de daños, ayudas y subvenciones a damnificados e indemnizaciones abonadas por el Consorcio de Compensación de Seguros en aquellos riesgos que cubre. En la herramienta interactiva se incluyen las dos primeras fuentes de coste fiscal.

Dentro de los desastres naturales, los riesgos hidrológicos —fundamentalmente inundaciones— concentran el mayor coste fiscal: 19.868 millones de euros entre 2005 y 2025. Este dato está muy influido por la DANA de octubre de 2024, que supuso un impacto excepcional tanto por las medidas públicas aprobadas como por las indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros.

El resto de los riesgos presenta importes más moderados, aunque también relevantes. Los riesgos meteorológicos, como temporales, borrascas o tormentas, alcanzan 3.796 millones de euros. Los riesgos climatológicos, que incluyen sequías e incendios forestales, suman 3.213 millones. Y los riesgos geofísicos, como terremotos o erupciones volcánicas, ascienden a 2.157 millones.

Conclusiones sobre los datos:

Algunos desastres, como las inundaciones, pueden tener un impacto fiscal muy elevado cuando se materializan con especial intensidad.

Otros riesgos, como los temporales, las sequías o los incendios, pueden generar costes relevantes, aunque su impacto sea más repartido en el tiempo.

No todos los riesgos son igual de frecuentes ni igual de costosos: algunos se repiten con más regularidad, mientras que otros son menos habituales, pero pueden provocar un gasto público muy elevado cuando ocurren.

La DANA, un ejemplo claro de riesgo fiscal ambiental

Voluntarios DANA Valencia. Wikipedia

La DANA que afectó a España entre finales de octubre y principios de noviembre de 2024 ilustra con claridad cómo un desastre natural puede convertirse en un riesgo fiscal. Además de su enorme impacto humano, social y económico, la DANA obligó a movilizar un volumen muy significativo de recursos públicos para atender a los afectados, reparar infraestructuras, apoyar a entidades locales y financiar medidas de reconstrucción.

También generó indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros, que desempeña un papel relevante en la respuesta a determinados riesgos extraordinarios. Este caso muestra la importancia de contar con información clara y trazable sobre las medidas adoptadas, su coste y su impacto en las cuentas públicas.

¿Por qué importa poner cifras a los riesgos?

Poner cifras a estos riesgos no evita que se produzcan inundaciones, incendios, sequías, temporales, terremotos o erupciones volcánicas. Pero ayuda a entender mejor su impacto sobre las cuentas públicas. También permite mejorar el seguimiento de estos fenómenos, detectar lagunas de información y preparar mejor la respuesta pública cuando se materializan.

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